Cap de Sant Antoni
Gigante geológico de 160 metros que cae en vertical sobre una de las reservas marinas más ricas del Mediterráneo, junto al faro homónimo.
Consejos para la Ruta
En días despejados se ve la silueta de Ibiza. Hacia el norte, el golfo de Valencia alcanzando la Sierra de Irta en Castellón.
Estamos ante un gigante geológico: un acantilado de 160 metros de altura que cae en vertical sobre una de las reservas marinas más ricas del Mediterráneo. El mirador se ubica junto al faro homónimo. Históricamente, este cabo ha sido un punto de vigilancia vital contra los ataques de piratas berberiscos, y hoy es un santuario para especies como el águila pescadora y el halcón peregrino. Es, literalmente, donde termina la tierra y empieza el azul infinito. Lo más impresionante de este mirador es su alcance visual. En días despejados, la silueta de la isla de Ibiza se recorta claramente en el horizonte. Hacia el norte, la vista se pierde en el golfo de Valencia, alcanzando a ver las montañas de la Sierra de Irta en Castellón si la atmósfera está limpia. Es de muy fácil acceso en coche y cuenta con un parking amplio, lo que lo convierte en la parada obligatoria número uno de cualquier ruta por Jávea.
Transporte
Aunque algunos tramos se pueden hacer a pie, lo ideal es moverse en coche o moto ya que la ruta completa tiene unos 20 km de extensión.
Mejor Momento
El amanecer en el Cabo de San Antonio y el atardecer en la Punta del Arenal son las experiencias más potentes.
Equipamiento
Lleva agua, calzado cómodo (algunos miradores tienen senderos de tierra) y unos buenos prismáticos para ver las islas y los barcos.