Cala Blanca
Tres pequeñas calas (Caleta I, II y del Francés) con guijarros blanquecinos y paisaje casi lunar esculpido por la erosión marina.
Consejos para la Ruta
Transparencia perfecta de las aguas y praderas de Posidonia Oceánica tapizando el fondo marino. Lugar favorito de los locales.
Situado al final del Segundo Montañar, este mirador debe su nombre al color blanquecino de los guijarros y las rocas de las caletas que tiene a sus pies. Está compuesto por tres pequeñas calas (Caleta I, Caleta II y la del Francés). Es una zona de gran valor geológico donde la erosión marina ha esculpido formas caprichosas en la piedra clara, creando un paisaje casi lunar que contrasta con el azul turquesa del agua. Desde este balcón, se aprecia perfectamente la transparencia de las aguas de Jávea. Es un punto estratégico para ver cómo las praderas de Posidonia Oceánica tapizan el fondo marino, garantizando la pureza del agua. El acceso es peatonal desde un pequeño parking cercano, lo que le da un aire más tranquilo y exclusivo que el Arenal. Es el sitio preferido por los locales para leer un libro con el sonido del mar de fondo.
Transporte
Aunque algunos tramos se pueden hacer a pie, lo ideal es moverse en coche o moto ya que la ruta completa tiene unos 20 km de extensión.
Mejor Momento
El amanecer en el Cabo de San Antonio y el atardecer en la Punta del Arenal son las experiencias más potentes.
Equipamiento
Lleva agua, calzado cómodo (algunos miradores tienen senderos de tierra) y unos buenos prismáticos para ver las islas y los barcos.